Categoría: Opinión

Al vino español le falta M+D+S

Cuando era Director de Martini & Rossi S.A. en Portugal y acudía a sus congresos internacionales o viajaba por turismo había podido ver que los vinos españoles no se conocían en el extranjero, con excepción del Jerez y la sangría. En cambio, el Mateus Rosé portugués era bien conocido y vendido en todo el mundo. Cuando en 1976 me hice cargo de la dirección de comercio exterior de Freixenet no tardé en entenderlo. Los vinicultores españoles y sus comerciales hablaban a duras penas un inglés quizás suficiente para hacer turismo pero no para vender, no estudiaban suficientemente los mercados, nombraban importador exclusivo al primero que les hacía un pedido, etc….

Codorniu tenía el 80% de la exportación del sector pero el total del sector eran 3 millones de botellas, cuando el Asti italiano exportaba 60 millones. Cuando lo comenté a su director de exportación de Codorniu, verifique que ignoraba lo que vendía Asti. Con mi experiencia internacional y hablando 6 lenguas conseguí internacionalizar Freixenet, no robando las ventas de los demás cavistas, si no todo lo contrario, pasamos de exportar 300.000 botellas que representaban el 10% de los 3 millones que exportaba el sector a 20 millones que representaba el 72% en tan solo diez años. Freixenet pasó a ser el espumoso más vendido en todo el mundo antes de haber entrado en el Mercado Común en pleno derecho.

Gracias a esto en un estudio que encargó el INFE (antecesor del ICEX) y que publicó La Vanguardia el 9/6/1985 bajo el título “LOS AMERICANOS CREEN QUE LOS ESPAÑOLES NO SABEN HACER NI VENDER VINO” decía: “el Cava es el único producto vinícola que puede hacer cambiar la opinión de los consumidores de vino americanos, si los productores españoles deciden jugar a fondo la carta de la exportación”

La revista EL EXPORTADOR de febrero del 2001 reproducía un artículo del SPAINGOURMETOUR (ICEX) donde varios entrevistados hacán comentarios similares. Jordi von Kresnski de la empresa Major Wine dijo: “Muchos productores españoles hacen un gran vino, pero no saben venderlo porque no tienen ninguna experiencia de exportación y no saben nada del mercado alemán”. Raft Kastner: “La opinión de los alemanes sobre el vino español se da como sobre una tierra virgen que se acaba de descubrir. Bien conocidos son, por el contrario, los vinos italianos y los franceses, gracias a una gran labor de MARKETING y una presencia de varias décadas en el mercado”

Thomas Gerhard de la empresa importadora de vinos españoles Ardau dijo: “Hace 10 o 15 años, el vino español no tenía ninguna imagen en Alemania y, lo que es peor, los pocos que conocían su existencia, tenían una percepción negativa, como vino de baja calidad, ya que casi todo lo que se importaba eran garrafas de dos y cinco litros para los españoles que estaban aquí trabajando. El consumidor debe sentir España cuando compara un vino y por eso las bodegas deben apostar por VARIEDADES AUTÓCTONAS como Tempranillo o Garnacha y no abusar de las internacionales porque la gente ya está empezando a saturarse de esa moda y además, si fomentas las autóctonas y lo DIFERENTE es mucho más difícil que puedan hacerte la competencia”

Cuando estuvo en Rioja Mr. Parker dijo que los vinos españoles hace muy poco tiempo que se conocen y no cató una variedad francesa producida en España, si no la Garnacha. Hace pocos días Jay Miller, su colaborador, también dijo que a los españoles les falta MARKETING y apostó por las variedades autóctonas. Pues es curioso que cuando está claro que el problema es la falta de marketing, Enofusión organizó un debate sobre “vinos globales o autóctonos y la posibilidad de una UE reglamentada o liberalizada” y en lugar de elegir ponentes especializados en MARKETING, como yo que también soy enólogo, eligió personas de la vertiente técnica exclusivamente.

Gracias a esta elección la opinión se decantó a favor de la libertad absoluta, vinos “todo a 100”. Me sorprende que nadie haya dicho que hay Regiones Térmicas y que las variedades francesas no son apropiadas para el clima español. Los franceses del sur ya están diciendo que la Merlot ha dejado de ser apropiada para ellos. Pero me parece que es suficiente mirar las estadísticas para ver que despersonalizar el vino español es una equivocación. Conseguí que el Cava triunfase cuando se podía producir exclusivamente con variedades autóctonas y ahora que también se pueden producir imitaciones de Champagne bajo el paraguas de la misma DO, el consumidor extranjero se está decantando al Prosecco, espumoso italiano producido con la variedad autóctona Prosecco. A pesar de esto el Cava sigue siendo el vino español más exportado y con 980.000 Hl representa el 22,6% del total de vino exportado por España. Le sigue el Rioja con 746.000 Hl, que se apoya exclusivamente en una Variedad autóctona y tiene el 17,2%. En cambio, la DO Costers del Segre, que autoriza nada menos que 20 variedades de las cuales la mitad son foráneas, solo exportó 21.600 Hl que representan solo a un 0,5

El consumo del Cava en España también había aumentado espectacularmente desde que Manuel Raventós Domenech había decidido darle personalidad en 1900 utilizando variedades autóctonas y era evidente que no convenía volver a las imitaciones de Champagne que se habían producido desde 1850 hasta 1900. Pero personas sin el mínimo conocimiento de marketing que controlaban el Consejo Regulador, autorizaron el uso del chardonnay y más tarde del pinot. Después de que los periodistas de todo el mundo hubiesen elogiado Freixenet y el Cava por no ser una imitación del Champagne ahora dicen que el Prosecco es una alternativa al Champagne mientras el Cava “quiere ser Champagne”, se ha desprestigiado y solo logra aumentar el volumen gracias a marcas blancas a bajísimos precios.

Normalmente veo noticias muy positivas en España sobre los vinos españoles y su exportación, cuando la mitad es a granel a bajo precio, pero no son tan buenas en el extranjero como pudo ver en el The Times de 12/10/2002 la conocida experta Jane McQuitty dijo: “¿Que asocia usted con España? Tortura de toros y castañuelas o flamenco, paella y sol. No es probable que sea buen vino. En un momento en que viñas INDIGENAS viejas lo es todo, España las tiene, pero todavía hace vinos con chardonnay y cabernet. No es pasión que le falta a España, es compromiso”. Suelo decir que afortunadamente es un periódico con una tirada muy pequeña que no lee nadie. También critican que nuestras DO no garantizan productos típicos, tal como hizo la Máster of Wine Jancis Robinson en Alimentación y Bebidas en 6/3/2004. Miguel Torres ha dicho varias veces que no utilizaría variedades extranjeras en el futuro… Me temo que nadie lee nada de esto, y se siguen produciendo imitaciones de vinos franceses cuando no hay necesidad ni ventaja, por lo que estoy escribiendo un libro.

En la prestigiosa revista Decanter Febrero, que ya ha sido publicado, se puede observar a un Prosecco QUE NO ES MËTODO TRADICIONAL, se vende en Gran Bretaña a Libras 20 mientras el Cava Marqués de Monistrol se vende en Asda a 5. Es ridículo que algunos cavistas hagan comparaciones de volumen con el Champagne, pero no de precio. Ahora no se puede comparar ni en volumen ni en precio con los espumosos italianos

Me invitaron como guest speaker para hablar sobre los vinos espumosos durante una London International Wine Fair pero aquí tienen miedo a invitarme porque hablo demasiado claro y tengo muchos documentos que apoyan lo que digo, como el de MacQuitty, Jancis Robinson, Alice Feiring etc… Tengan en cuenta que fuera de España son las mujeres las que compran el vino.

Me da pena que el vino español haga el ridículo debido a la desorientación de las anárquicas DO (como dijo Jancis Robinson) y me temo que después de la referida reunión de anarquistas la cosa empeore.

Seguramente algunos vinicultores pensaron que I+D significa Imitaciones + Descuentos. Creo que el vino ya se ha investigado suficientemente, lo que falta ahora es M+D+S, que casualmente son mis iníciales, pero que significa Marketing + Diferenciación * Similitud. Ahora muchos vinos españoles son muy diferentes a otros de la misma DO, iguales a muchos de otras DO nacionales y extranjeras cuando tendrían que ser diferentes a los de otras DO pero similares a los de la misma DO, para crear una identidad. La DO del Prosecco italiano no admite imitaciones de Champagne.

Álvaro Palacios: “Para llegar a los vinos sublimes, España debe ir más allá de las DO regionales”

“Para llegar a los vinos sublimes, España debe ir más allá de las DO regionales”

La revista Decanter le ha incluido en su lista de 2009 de las personalidades que más influencia tienen en lo que el consumidor bebe hoy. Pero a Álvaro Palacios, único español, junto con Miguel Torres, que se cuela en el olimpo de gurús vinícolas, las distinciones no le distraen de su pasión de artesano de la vid, entregado a “elaborar el vino que da cada lugar, que vuelve a la tierra y a la historia”. Impulsor del resurgimiento de la DOC Priorato en los 80, revitalizador de la DO Bierzo en los 90 y continuador de la herencia familiar en la DOC Rioja, Palacios contagia su enamoramiento por las variedades autóctonas en un discurso en el que escoge con cuidado las palabras para llegar a la esencia, con el mismo mimo con el que se aproxima a sus paisajes vitícolas. Nombre imprescindible de la nueva generación de enólogos españoles, el viticultor riojano desgrana en una entrevista con El Catavinos sus nuevos proyectos. Y enfatiza que España sólo llegará a los vinos sublimes que hace Francia “si empieza a definir la pirámide de la localización, más allá de las DO regionales”, para abrir la puerta al reconocimiento en la clasificación de los vinos de municipio y de finca.

Álvaro Palacios cree que los vinos tienen que narrar su leyenda al consumidor. Sus vinos hablan de respeto a la tradición. “El gran vino, el vino de élite, está totalmente reñido con la tecnología. No es más que un proceso artesanal”, subraya. Satisfecho del cambio de rumbo que ha tomado Priorat hacia lo “genuino e histórico”, prevaleciendo la Garnacha por encima del Cabernet-Sauvignon, relata su obsesión por la búsqueda del carácter y la identidad. “La selección natural en la historia, en cada región, siglo tras siglo, con la ayuda del hombre, ha escogido las variedades adecuadas. Pero nuestras decisiones en viticultura han sido actos de ignorancia combinada con prepotencia”, apunta, al hilo del cultivo extendido de variedades foráneas o de variedades no óptimas en microclimas que desaconsejaban su uso.

Palacios describe la variedad autóctona de cada lugar como algo “sublime y, por tanto, vulnerable, delicado, sensible” atributos que sólo pueden reposar en “suelos pobres y frescos”. Y considera que “si en el oficio de viticultor y elaborador tuviéramos todos un romanticismo, que fuera objetivo y profesional”, para actuar en coherencia con el patrimonio vitivinícola, “lo que habría en cada segmento del mercado funcionaría con una belleza increíble, porque cada vino siempre tendría el mayor privilegio de distinción: el carácter, la personalidad, la identidad”.

En diálogo con la tierra

La máxima expresión de esta filosofía en sus vinos es L’Ermita, vino que le encumbró y que es, en sus palabras, “la depuración más absoluta de un viñedo de garnacha clásico de Priorato, que proviene de unas viñas de más de 70 años. Desde 1993 está sometido a viticultura ecológica y el vino ha adquirido una gran consistencia e identidad”.

Aquel enólogo inquieto formado en Burdeos que a finales de los 80 desembarcó en Priorato, con René Barbier y otros productores en el proyecto ‘Gratallops’ para poner en valor unos suelos de pizarra, la llamada licorella, que los monjes habían cultivado durante siglos, no ha agotado la expresividad de las laderas de esta tierra catalana privilegiada y estrena en el mercado Camins del Priorat 2007. Elaborado en su bodega de Gratallops con las uvas procedentes de multitud de pequeñas y singulares parcelas, ensambla con acierto garnacha y samsó con toques de cabernet sauvignon y syrah, afinados con ocho meses en barricas y tinas de madera.

A él se sumará el lanzamiento en otoño de su ‘vin de vila’ de Gratallops, amparado en la próxima aprobación formal en la DOC Priorato del vino de pueblo, lo que permitirá mencionar en la etiqueta el nombre del municipio, dándole prioridad, para todo aquel vino que provenga de viñas en propiedad. “Comenzaremos con la cosecha de septiembre de 2007. Y compartiremos el nombre de Gratallops con otros elaboradores como marca”, avanza.

Palacios destaca que la calidad del vino se debe a su localización. Pero lamenta que en España y en el Nuevo Mundo “pensamos que el vino es cuestión de marcas con ideas y de marketing”. Consecuencia de esta percepción –agrega- es que España no ha desarrollado la pirámide de localización más allá de las DO regionales. Sin embargo, advierte que “el único camino para llegar a los vinos mitológicos es dar identidad a la marca del pueblo y a la de la finca, ya que ambas no se perderán con los años, porque crearemos un fondo de comercio patrimonial común”, una sensibilidad que sí ha desarrollado Francia, incide. Consciente de que esta estrategia choca con determinados intereses económicos, Palacios la defiende como posibilidad, no como imposición: “Yo también hago vino regional, y lo digo con orgullo. Pero tiene que haber libertad para quien quiera suscribir el vino de pueblo”.

Enraizado a la historia

A caballo entre Priorato, Rioja y Bierzo, este orfebre de la vid se vuelca en cultivar la viña y elaborar el vino como lo hacían los antepasados. “La viticultura que me gusta es cuando compras un viñedo histórico, que no ha sido alterado en el tiempo, y tomas el relevo. Es un disfrute sin parangón, porque las viñas están llenas de lógica”. Una viticultura natural, ecológica cuando las condiciones lo permiten, le guía en el ascenso de los “peldaños cualitativos” que llevan a “los vinos que conmueven”. Sus vinos se deben al trabajo en el campo y, por tanto, el trabajo en bodega debe enfocarse a que la musicalidad de la viña “fluya” bajo patrones artesanales de elaboración, pero sí entrando en el juego de la alquimia, de mezclador de variedades, para los vinos de mayor volumen.

Su apego al terruño alimenta su trabajo no sólo en Priorato, también en Rioja Baja, en la bodega familiar Palacios Remondo, con su vino La Montesa, ensamblaje de tempranillo, graciano, mazuelo y garnacha, o su monovarietal de viura Placet, mientras explora nuevas aventuras vinícolas en las faldas de la Sierra de Yerga. En Bierzo, la “armonía y afinidad” con su sobrino Ricardo Pérez ha dado fruto a vinos como Pétalos del Bierzo, Bierzo, Corullón, Las Lamas y la Faraona, que retratan la belleza milenaria de la mencía.

Su padre, José, le hizo mirar al extranjero, viajar, y desde entonces su empeño ha sido conseguir el reconocimiento de España en el exterior. Transmitir, en suma, “las maravillas, misterios, intrigas, bellezas y placeres” que rodean al vino. Palacios invita a descubrir que “el vino es la estimulación de las emociones, la sensación de que se pare el tiempo durante un instante”. Sus vinos detienen, sin duda, momentos.

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