Suelen ser objeto de
plaga en climas templados y siendo plaga polífaga, ya que
ataca a cultivos hortícolas y frutales, especies silvestres,
etc. también causa daños en la vid,
afectando tanto a las hojas como a los racimos.
Necesitan para ser activos temperatura y humedad. Son especialmente
dañinos en viñedos de uva de mesa, trepando por
los troncos y afectando a todo aquello que es verde.
Control.
Como primera medida, en zonas propensas al ataque de caracoles,
hay que evitar que suban, para lo cual, se les puede combatir
mediante productos helicidas formulados en cebo, siendo las
materias activas recomendadas: metaldehído y metiocarb,
y repartidas en la base de las cepas.
Un buen sistema es colocar unas láminas de cobre de
una micra de espesor y con una anchura de 8- 10 cm, a una altura
de 1 m, abrazando el tronco. Al parecer, la reacción
que produce la baba con el cobre les es tóxica, acumulándose
en el borde de la lámina sin traspasarla, siendo cómoda
su retirada a mano.
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