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El parásito es un ser vivo que quiere
convivir con otro en una asociación unilateral
beneficiosa para el. La 1ª condición
que debe cumplir un auténtico parásito
es que no sea excesivamente dañino y
menos mortal, para el huésped que le
sostiene. Si el parásito causa grandes
daños o llega a matar a su huésped,
está firmando su propia sentencia de
muerte.
Así se explica que la mayor parte de
los parásitos de la vid no hayan constituido
una verdadera amenaza más que en determinadas
fechas y en ocasiones aisladas.
El parásito tiene además sus propios
enemigos naturales que limitan su multiplicación
y evitan que prospere excesivamente.
El hombre ha podido convivir miles de años
con los parásitos de sus viñas,
sin sufrir más que plagas esporádicas.
Cuando su número era excesivo, quemaba
las plantas donde anidaban, intentado matarlos
con agua hirviendo o, pacientemente, recogía
los bichos a mano. La plaga más famosa
ocurre a finales del siglo XIX: la invasión
de la filoxera, que materialmente destruyó
los viñedos europeos.

Insectos
Ácaros
Hongos
Caracoles
Todos estos textos han sido recopilados en el
III Master de Enología y viticultura
impartido en la Denominación de Cigales.
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